Viña De Martino hace crecer su producción de vino en tinajas

Tras superar todas las expectativa en 2011, agotando el stock de todo el año en sólo 1 mes, Viña De Martino decidió aumentar la producción de su vino Viejas Tinajas.

Pese a que su producción seguirá siendo limitada por el número de tinajas de arcilla antiguas disponibles, Viña De Martino aumentará la segunda partida de su vino Viejas Tinajas, la que se traducirá en 18.000 botellas que saldrán al mercado a fines de año. Según aseguró el Gerente Comercial de la viña, Marco De Martino. “Si bien el incremento en la producción es importante, es probable que de todas maneras la demanda sea mayor a lo que podemos ofrecer, ya que somos muy estrictos en que la guarda se realice en tinaja antiguas, que son muy difíciles de conseguir. Seguimos constantemente en la búsqueda de más de estos tesoros.”

La vendimia realizada en marzo augura una producción favorable. El enólogo de la viña, Marcelo Retamal, señaló que la uva cumplió con una excelente condición sanitaria y a pesar de que las bayas presentan un leve aumento de tamaño en relación al año anterior, la acidez permanece perfecta. Por lo mismo, espera similares características para el vino de este año, especialmente en términos aromáticos.

Desde el año 2010 la familia De Martino se ha dedicado a recorrer el país en busca de antiguas tinajas de barro para la producción de su vino. A la fecha han reunido una colección de 110 recipientes, cuyas capacidades fluctúan entre los 60 y 1.150 litros. También sus formas son distintas, lo que da una individualidad única a cada vino. Su proceso de producción procura una mínima intervención: se llena la tinaja y se espera a que la fermentación alcohólica esté terminada, no hay aplicación de productos externos ni sulfuroso (antimicrobiano y antioxidante, entre otras funciones, muy utilizado en la industria), tampoco se utilizan enzimas ni levaduras comerciales, sólo las levaduras que trae la uva naturalmente desde el viñedo.

La cepa elegida para este proyecto es una variedad tinta no muy conocida en Chile, la francesa Cinsault, que fue redescubierta en un viejo viñedo de los valles de Itata.