Diez años del Movimiento de Viñateros Independientes

Mori cumple 10 años. Fue el verano del 2009 cuando un grupo de 12 viñateros se reúnen con la única intensión de difundir una nueva manera de ver el vino chileno, mostrar vinos hechos a escala humana, artesanalmente y únicos. Pocos hubiesen anticipado que este formato de asociatividad generaría tal impacto en la industria nacional que 10 años más tarde se puede apreciar el surgimiento de otros grupos con identidad propia. Con el tiempo MOVI ha trascendido en su calidad de asociación gremial para convertirse en un referente de la asociatividad, creen firmemente que el trabajo en grupo traerá beneficios a todos los asociados.

En este grupo podemos encontrar vinos Orgánicos, Biodinámicos, de Secano, de Terroir, Vinos de Autor, Vinos Garage, cada miembro materializa sus sueños en sus vinos. Tal como lo señala Jaime Roselló Larraín, actual presidente de MOVI, “Este grupo cuando nació tenía dos objetivos: el primero fue dar voz a los pequeños productores y el rol de MOVI fue justamente representarlos. Y el segundo propósito fue la forma de trabajar, que es la asociatividad”. Añade, además, que “cuando comenzaron, la industria del vino estaba dominada por las grandes viñas. Hace 10 años fuimos tildados de raros, de los rockeros del vino, nos dijeron tantas cosas” revela.

En MOVI cada proyecto representa los sueños de cada uno de sus 35 socios. Acá se instaura el término de Desapego del Individualismo, “esto es fundamento número uno para MOVI, que los socios tengan carácter asociativo. Esto significa que cada socio puede presentar los vinos del otro como si fueran suyos en las ferias y en todas las instancias en la que MOVI se despliega. Los vinos de MOVI no compiten entre sí, son complementarios” indica Roselló.

Actualmente las viñas que reúne MOVI van desde el desierto de Atacama hasta la comuna de La Unión (790 km al sur de Santiago), “nosotros agrupamos proyectos interesantes, con asociatividad, vinos con razón de ser y gente participativa de cualquier lugar de Chile” aclara Roselló.  Otro aspecto que marca diferencia con la industria tradicional es recibir a los periodistas y críticos de vinos en sus casas, no en hoteles, “la idea es abrir sus vidas, en las cuales el vino es el motor fundamental, mostrando la pasión y hablando con sinceridad” advierte el presidente de MOVI.

Actualmente MOVI produce 100.000 cajas a un promedio de 95 dólares por caja y gracias al apoyo gubernamental, los viñateros han tenido la posibilidad de realizar giras internacionales con el objetivo de difundir a la agrupación tanto dentro como fuera del país. Algunos países a los que han ido son Inglaterra, Estados Unidos, China, Francia, Brasil, Argentina, Perú, Japón, Colombia, Costa Rica y México.

Y así este grupo de 35 hacedores de vino se ha consolidado a través de los años. MOVI hizo tanto ruido a nivel nacional como internacional que llegó a ocupar un espacio vacío en el Chile de antaño. “Han sido años de un duro trabajo y recién estamos viendo los frutos a través de reconocimientos”. Con su asociatividad han logrado mostrar y promocionar el Chile vitivinícola e imagen país al resto del mundo. Tal es su relevancia, que en la actualidad son invitados a participar de comisiones técnicas junto a otras asociaciones del gremio y gubernamentales con el propósito de ayudar a descubrir y reflotar zonas a través de personas que están produciendo vinos de calidad y que esperan obtener un justo valor por cada botella producida.